¿Te imaginas escuchar una banda en los 80's que sonara completamente diferente a todo lo que estaba de moda? Mientras el glam rock llenaba los escenarios, en Washington tres jóvenes comenzaban a crear un sonido mucho más extraño, pesado y difícil de clasificar.
Por Cynthia D. Rodriguez.
Mientras el glam rock acaparaba gran parte de la escena musical durante los años 80, con sus guitarras potentes, su sonido heredado del rock de los 70 que llamaba la atención de miles de adolescentes, en Washington comenzaba a crecer algo completamente distinto.
No buscaban verse como las estrellas del momento. No querían sonar como las bandas que dominaban las listas. Querían experimentar.
Y esa decisión terminaría convirtiéndolos en una de las bandas más particulares e influyentes de la música alternativa.
Una nueva banda con un sonido diferente.
Todo comenzó en Washington, cuando Buzz Osborne, conocido como King Buzzo, Matt Lukin y Mike Dillard, tres compañeros de la escuela que desde muy jóvenes compartían sus gustos musicales, decidieron formar una banda.
Para 1983, esos mismos compañeros comenzaron a presentarse bajo el nombre de The Melvins.
En sus primeros años, su sonido estaba mucho más relacionado con el punk, un sonido rápido, explosivo y lleno de energía. Pero algo comenzó a cambiar.
The Melvins no se conformó con seguir haciendo lo mismo.
Poco a poco comenzaron a bajar la velocidad de sus canciones y a experimentar con sonidos cada vez más pesados. Sus influencias eran tan diferentes como interesantes, pues tomaron el metal de Black Sabbath y lo mezclaron con el noise / punk de bandas como Flipper.
El resultado fue extraño para su época.
Riffs densos, guitarras distorsionadas, estructuras irregulares y una sensación de pesadez que combinaba la crudeza del punk con la fuerza del metal.
The Melvins estaba creando algo que todavía era difícil de definir y precisamente ahí estaba su identidad.
Encontraron su propio sonido.
Ese nuevo sonido comenzó a convertirse en la verdadera identidad de la banda y quedó plasmado en sus primeros álbumes, como "Gluey Porch Treatments" (1987), "Ozma" (1989) y "Bullhead" (1991).
Con estos discos, The Melvins comenzó a ganar popularidad dentro de la escena underground. Sus presentaciones atrajeron a seguidores que buscaban algo diferente: una música pesada, explosiva y, sobre todo, alejada de las fórmulas que dominaban la escena.
Mientras otras bandas intentaban conquistar al público siguiendo las tendencias, The Melvins parecía hacer exactamente lo contrario.
Los Melvins entran en una nueva etapa.
A principios de los años 90, The Melvins comenzó una etapa que terminaría por consolidarlos como una banda fundamental dentro del rock alternativo.
En 1993 llegó "Houdini", un álbum que representó un nuevo paso en su evolución musical.
El disco mezcló metal, punk y rock alternativo en una propuesta que sonaba pesada, extraña y diferente. Canciones como “Night Goat”, “Hooch”, “Set Me Straight” y “Going Blind” mostraron esa evolución, pero fue “Honey Bucket” la que terminó convirtiéndose en una de las canciones más reconocidas de esta etapa.
"Houdini" ayudó a ampliar el público de The Melvins y demostró que aquel sonido que parecía tan difícil de explicar podía encontrar un lugar dentro de la escena musical.
Pero aquí está una de las partes más interesantes de su historia, pues The Melvins ya llevaba años experimentando con estas mezclas cuando otras bandas comenzaron a desarrollar sonidos parecidos y a llevarlos a un público mucho más grande.
Durante esa misma época bandas como Nirvana, Mudhoney, Pearl Jam y otras agrupaciones empezaron a desarrollar sus propias versiones de un sonido que terminaría siendo conocido mundialmente como grunge.
The Melvins no inventó el grunge, fue una de las bandas que ayudaron a preparar el terreno.
Su manera de combinar el punk con el metal y el rock alternativo ayudó a abrir un camino que otros músicos después explorarían y llevarían mucho más lejos.
Nunca dejaron de experimentar.
En 1994 llegó "Stoner Witch", un álbum en el que The Melvins continuó experimentando con su sonido. De este trabajo destacan canciones como “Revolve” y “Queen”.
Fuente : Melvins YoutubeDos años después, en 1996, apareció "Stag", otro disco que demostraba que la banda no tenía intención de quedarse atrapada dentro de una sola fórmula.
The Melvins seguía experimentando.
Y eso se convirtió en parte fundamental de su identidad, para ellos, hacer música diferente no era una etapa pasajera. Era una forma de vida.
Una banda que nunca quiso encajar.
Desde entonces, The Melvins no ha dejado de hacer música diferente, rompiendo las reglas establecidas y convirtiéndose en una fuente de inspiración para diferentes géneros y generaciones de músicos.
Con más de 40 años de trayectoria y una extensa discografía, la banda continúa siendo un referente de la música alternativa.
Quizá esa sea una de las razones por las que The Melvins sigue siendo tan importante.
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Si tienen algún grupo musical que les interese, pueden decirnos que hablemos de alguna banda o tema en particular. Por ahora me despido, soy Cynthia, hasta la próxima...








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