¿Qué pasaría si el hombre lobo no fuera simplemente un monstruo al que hay que matar, sino una criatura atrapada entre su naturaleza y una maldición que no eligió?
Por Cynthia D. Rodríguez.
Mucho antes de que Hollywood popularizara las balas de plata, las mordeduras contagiosas y las transformaciones durante la luna llena, las leyendas europeas ya exploraban el miedo a perder la humanidad.
Ahora, el director Robert Eggers busca recuperar esa oscuridad con "Werwulf", una película que promete llevar al público a los orígenes medievales de una de las criaturas más reconocidas del terror.
De las antiguas leyendas al monstruo de Hollywood.
Una de las primeras referencias literarias relacionadas con la transformación humana en animal aparece en "Las metamorfosis", del poeta romano Ovidio, publicada alrededor del año 8 d. C.
En el relato del rey Licaón, la crueldad humana es lo que desencadena su transformación. Para poner a prueba la divinidad de Júpiter, el gobernante planea asesinarlo mientras duerme y, además, mata a un rehén, cocina su carne y se la ofrece al dios, convencido de que así descubrirá si realmente es omnisciente.
Sin embargo, Júpiter descubre la atrocidad y, como castigo, transforma a Licaón en lobo, haciendo que su apariencia refleje la maldad que ya habitaba en él.
Así, la leyenda presenta al hombre lobo no solo como una criatura sobrenatural, sino como una representación de la propia crueldad humana.
Siglos después, estas historias continuaron evolucionando entre las supersticiones y las tradiciones europeas.
En el siglo XII, la escritora Marie de France popularizó los lays, poemas narrativos breves de origen medieval que combinaban el amor, la aventura y elementos sobrenaturales.
Entre ellos destaca "Bisclavret", un relato sobre un noble que se transforma en lobo, pero conserva su inteligencia, nobleza y esencia humana, que es traicionado por su esposa, quien, junto a su amante, le arrebata la posibilidad de recuperar su forma humana, demostrando que las verdaderas bestias no siempre son quienes tienen apariencia animal.
El relato plantea una pregunta que todavía resulta inquietante, ¿quién es realmente el monstruo cuando las acciones humanas pueden ser más crueles que cualquier criatura?
Con el paso del tiempo, el cine construyó su propia mitología.
"The Wolf Man" (1941) ayudó a consolidar la imagen clásica del licántropo.
Mientras que "Un hombre lobo americano en Londres" (1981) convirtió su transformación física en una de las escenas más memorables del género.
Sin embargo, Robert Eggers quiere apartarse de buena parte de estas convenciones para regresar a las creencias medievales que alimentaron el mito.
"Werwulf", una mirada diferente al terror.
El director de "The Witch" (2015), "The Lighthouse" (2019) y "Nosferatu" (2024) se ha distinguido por crear historias en las que el miedo no depende únicamente de la presencia de una criatura sobrenatural, sino también del aislamiento, la paranoia y las decisiones que llevan a sus personajes al límite.
En "Werwulf", ambientada en la Inglaterra de 1305, Aaron Taylor-Johnson interpreta a un campesino marcado por una maldición, en una historia que recupera las supersticiones de una época en la que lo sobrenatural podía formar parte de la explicación de aquello que la gente no comprendía.
La propuesta resulta especialmente interesante porque Eggers no busca limitarse a reproducir los elementos que el público ya conoce.
Su acercamiento al folclore medieval abre la posibilidad de explorar el miedo desde una perspectiva más psicológica, donde la identidad, la culpa y la lucha interior adquieren tanta importancia como la criatura misma y permite preguntarse si el verdadero monstruo siempre es quien parece una bestia o si la crueldad de una sociedad puede ser igual de aterradora.
El lenguaje y los escenarios también cuentan la historia.
Para construir esta atmósfera, Eggers presta atención a detalles que van mucho más allá del maquillaje y los efectos visuales.
Los diálogos se trabajaron en inglés medio con la ayuda de especialistas de la Universidad de Oxford, mientras que el vestuario y la dirección de arte buscan acercarse a las condiciones materiales de la Inglaterra medieval.
El rodaje incluyó escenarios naturales de Dartmoor, en Devon, además de bosques del sur de Inglaterra y Gales.
Las estructuras de la película fueron construidas desde cero, tomando como referencia edificios históricos, para evitar que el mundo medieval se sintiera como un simple decorado y filamada en película de 35 mm, con un tratamiento visual que incorpora la textura del grano de la imagen en blanco y negro sobre el color, creando una apariencia áspera y sombría.
Estos detalles conectan con la manera en que Eggers ha construido sus películas anteriores, donde el lenguaje, las creencias y el entorno ayudan a que el público se sienta dentro de otra época.
En "Werwulf", la intención es recuperar un mundo brutal y primitivo en el que el miedo a lo desconocido forma parte de la vida cotidiana.
Con estreno previsto para el 25 de diciembre de 2026 en Estados Unidos y en México el 31 de diciembre, "Werwulf" busca devolver al hombre lobo a sus raíces más oscuras, lejos de las reglas que el cine popular convirtió en tradición.
Desde las antiguas leyendas hasta las películas que definieron al monstruo moderno, esta criatura ha reflejado los temores de cada época; ahora, Eggers propone volver a mirar ese mito para descubrir qué nos asusta más, convertirnos en una bestia o perder nuestra humanidad.
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